Madre de las Angustias. De pobres refugio, consolación del afligido.
En este tiempo de Cuaresma; A ti acudimos en planta...
bajo el palio de la fe buscando el amparo de Tu mirada.
Tú que caminaste después de los pasos de tu hijo, cargando
la cruz...
Enséñanos a soportar nuestra propia falta con tu propia entereza.
Elimina del corazón lo que nos sobre.
Para cuando llegue la tregua a tu salida de procesión.
dispuesta nuestra alma esté, a igual, como seda de tu Saya.
¡Oh! Que tu dolor sea mi guía para la Caridad...
Y tu nombre, la luz que alumbre nuestra penitencia.

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La Madre de las Angustias, te guarde por siempre.